El maestro repartió las hojas en blanco y luego, boca abajo, la terrible hoja de examen. Los examinados esperaban espectantes.
- Pueden dar la vuelta a sus exámenes.- dijo el anciano, mientras se sentaba en si sillón giratorio.- Tienen cuarenta y cinco minutos. Suerte.
Los caballeros giran las hojas, ansiosos y leen las preguntas con avidez. Las reacciones son variadas: alegría, extrañeza, espanto, pánico..
Mu sonrie y empieza a escribir, poniendo mucho cuidado en la limpieza y la presentación. Saka agradece a Buda su ayuda y comienza a escribir sin salirse de las líneas. Algo extremadamente difícil, si tenemos en cuenta que tiene los ojos cerrados.
Aldebarán mordisquea el lápiz, garabatea algo y vuelve a pensar. Acto seguido tacha lo que acaba de poner y escribe algo distinto... para volver a tachar y escribir lo anterior.
Máscara de Muerte se dedica a dibujar calaveras, muertos y entrañas por el papel. Las preguntas que sabía ya las ha contestado, de modo que se dedica a matar el tiempo como puede.
Afrodita escribe ansiosamente. Sabe todo lo que le preguntan: no en vano ha estado preparando ese examen durante semanas.
Shura no pierde el tiempo y va directamente a las preguntas de Historia y Arte, dando por perdidas las Matemáticas y la Química.
Saga ronca sobre la mesa. Se ha pasado toda la noche peleando con Kanon y, después de todo, no sabía nada.
Los hermanos Aioras y Aioros escriben tranquilamente. Aunque no sacan sobresaliente, ambos son buenos estudiantes.
El maestro se queda dormido sentado sobre la silla. Es el momento.
Milo y Camus se miran y sonrien. No tienen ni idea de nada de lo que se les pregunta, pero no importa: se han situado estratégicamente. Delante, está Mu, con sus pulcros exámenes. Detrás, Saka, sus respuestas son siempre correctas. Al otro lado el tonto de Afrodita, que no se deja copiar, pero no importa. Al otro lado, Shura, del que conseguirán las respuestas de Historia y Arte.
Está todo planeado.
A Milo se le "cae" el lápiz y se levanta a recogerlo. Intenta mirar el examen de Afrodita, pero este, sospechando sus intenciones, dobla la hoja y se tumba sobre el examen.
Milo frunce el ceño. Lo pagará.
Mientras, Camus ha hecho un espejo de hielo. Con una cuerdecita, ata los cuatro bolis y cinco lápices que lleva encima y hace una caña, de la cual sujeta el espejo. Lo inclina hacia atrás y lee cuidadosamente lo que Saka está escribiendo.
Pero apenas ha empezado a escribir, cuando Saka, con una puntería fabulosa, le rompe el espejito con el portaminas.
Camus le mira con rabia y pena. Le había costado tanto hacerlo...
Mientras, Milo le ha pedido la goma de borrar a Afrodita y se ha acercado a su mesa para cogerla ... y leer el examen. Afrodita le da la vuelta a la hoja y lo mira con autosuficiencia.
Camus finje un estornudo y para coger aire echa la cabeza para atrás... lo suficiente para leer el examen de Shaka. Pero este le da un golpecito en la nuca que le hace echarse hacia delante. Otro intento frustrado.
Milo y Afrodita luchan encarnizadamente por el examen. Milo le agarra el papel, mientras le mantiene alejado con manos y pies. Afrodita, por su parte, retiene el papel con los dientes y trata en vano de deshacerse de Milo.
Viendo que con Shaka va a ser imposible conseguir algo, Camus opta por copiar de Mu. Con este será más fácil. Sólo hay que inclinarse y mirar. Empieza a acercarse, cuando una barrera le impide acercarse más, cuando apenas le faltaban unos centímetros para ver el examen. Mu sonrie. Ha levantado una barrera para que nadie le pueda copiar.
El examen de Afrodita se rompe y Milo, además de llevarse un trozo, le arrea un castañazo de regalo, por revelarse y cargarse el examen. Afrodita llora amargamente.
Sólo le queda Shura. Al menos aprobarán Historia y Arte. Se asoma sin problemas a Shura... pero este ya le ha dado la vuelta a la hoja y a empezado sus inútiles esfuerzos en Matemáticas, en la cual incluso Camus le supera.
Este suspira y ve sentarse a Milo con un trozo de papel. Bueno, al menos tienen el examen de Afrodita.
Miran ansiosos el papel... para comprobar que era la parte de la hoja en la que no había escrito nada. Ambos suspiran. Estaba claro: para el siguiente examen, llevarían chuletas.
Imagenes para hi5*